“L@s niñ@s también se deprimen cuando se dan cuenta de que no aprehenden los conocimientos”.

Las familias nos preguntan el porqué de tanto fracaso escolar en nuestros días.

La respuesta es que no hay más fracaso escolar del que había años atrás, sino que en la actualidad se realizan más diagnósticos psicopedagógicos que entonces que nos constatan dicho fracaso escolar. Esta información llega a más sectores de la población, con el uso de las redes sociales. Pero, en realidad, no está sucediendo nada que no haya sucedido siempre.

“¿Por qué ha sucedido esto siempre y continúa sucediendo” ?:

La escuela no se ha planteado nunca, en profundidad, incluir en sus áreas curriculares la indispensable asignatura “de enseñar a pensar y a cómo aprehender adecuadamente los conocimientos a sus alumn@s”. Como mucho, a veces, les ofrece este servicio con el nombre de “Técnicas de Estudio”, como crédito optativo en las etapas superiores de la ESO y / o del bachillerato.

Parece ser pues, que esta cuestión que para l@s educador@s y pedagog@s extern@s es tan importante, queda, todavía hoy, lejos de las áreas curriculares de la escuela y que esta disciplina de metodología “de enseñar a pensar y a cómo aprehender adecuadamente los conocimientos “, es considerada por la escuela como una disciplina complementaria que debe tratarse de manera optativa y muchas veces en horario extraescolar.

La escuela enseña muchos conocimientos interesantes, importantes e imprescindibles, sin duda. ¡Por supuesto que sí! Esto es muy cierto. Pero también es cierto que no siempre lo hace de la mejor manera.

La escuela, a menudo, va cambiando de metodologías, siendo algunas de ellas muy atractivas. Pero incluso, en estos momentos en que los avances tecnológicos de la informática han llevado tantos cambios educativos sustanciales, nuestro sistema educativo sigue sin contemplar que el déficit más importante que persiste en nuestras aulas es que no se practican en la escuela suficientes actividades que propicien “enseñar a pensar y a cómo aprehender adecuadamente los conocimientos a l@s niñ@s” y que cuando nos damos cuenta de ello, suele ser demasiado tarde.

Quizás, la solución no radica tanto en el hecho de que la escuela se plantee la utilización del libro de texto o del ordenador, de la pizarra de tiza o digital, de la utilización de este método o de aquel otro, sino en la implantación, de una vez por todas, de una materia de estudio fundamental que enseñe herramientas y estrategias adecuadas para que l@s alumn@s, desde niñ@s, sepan qué hacer y cómo hacerlo para aprender a pensar y a aprehender adecuadamente los conocimientos y que esta materia se imparta desde edades muy tempranas y antes de exigir el logro de materias curriculares obligatorias; materias, por otra parte, que tant@s alumn@s no llegan a captar jamás y que, la mayoría de las veces, se debe a que nadie les ha enseñado a cómo hacerlo adecuadamente para conseguirlo.

Quizás la explicación radica en el hecho de que el sistema educativo no contempla la diferencia que hay en el orden de ejecución de estos dos procedimientos; es decir, en primer lugar, se debería priorizar que l@s alumn@s trabajaran estrategias de estudio específicas para aprender a pensar y a cómo aprehender adecuadamente los conocimientos y, sólo “después” de ello se debería hacer estudiar los objetivos pedagógicos curriculares. El sistema educativo no protocoliza este orden, por aquello de que el orden de los factores no altera el producto, y actúa como si el desarrollo de un procedimiento comportara paralelamente y en sí mismo la adquisición del otro. Pero hace demasiado tiempo que nos equivocamos, porque esto no funciona siempre así y parece ser que siguen sin darse cuenta. Sólo a veces, se van desarrollando, en paralelo, el procedimiento de aprender a pensar y a cómo aprehender adecuadamente los conocimientos y el logro de los objetivos pedagógicos propuestos.

Finalmente hay que decir que “los buenos métodos de aprendizaje deben priorizar, en todo momento, la ejecución de actividades mentales que desarrollan “aprender a pensar y a cómo aprehender adecuadamente los conocimientos, para, posteriormente poder alcanzar los objetivos pedagógicos curriculares obligatorios”.

Hasta que nuestro sistema educativo no entienda que primero hay que “enseñar a pensar y a cómo aprehender adecuadamente los conocimientos a l@s alumno@” y que esta cuestión es fundamental y prioritaria en nuestras aulas, no podremos ir mucho más lejos de donde nos encontramos ahora. De hecho, lejos de mejorar, nuestr@s alumn@s empeoran en su calidad educativa, ya que al constatar que ést@s no llegan a los objetivos curriculares más inmediatos, el sistema educativo, en lugar de preguntarse qué está sucediendo y el porqué de estas cifras alarmantes de fracaso escolar, lo que hace es ir rebajando los niveles de exigencia pedagógica curricular. El nivel pedagógico de l@s alumn@s de hoy ha descendido notablemente en relación con el nivel de generaciones anteriores. Esta es la realidad con la que hoy nos encontramos y esto debería preocuparnos.

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