núria mayola

Y porqué "también se puede aprender a ser feliz" los profesionales que trabajamos con niños/as ayudamos a construir los cimientos básicos de su personalidad y a mejorar su mundo cognitivo y su salud mental ya que sabemos la importancia capital que tienen los primeros años de vida. Porqué es en este período de tiempo que el niño aprende a relacionarse con él mismo y con los demás, con los objetos y con la naturaleza. Es, sin duda alguna, la etapa más significativa de su vida y en consecuencia es importante saber que a lo largo de este camino algunos niños/as pueden encontrar dificultades, frustraciones y sufrimientos y, es por ello, que con nuestro trabajo diario queremos ayudarlos a crecer y a que puedan sentirse más seguros frente al mundo que los rodea. Y, quizá, de esta manera, sí que podrán saber qué es sentirse feliz.

Una de las cosas más bonitas de nuestra profesión es encontrarnos, día a día, en la fantasía del mundo infantil. Los niños/as, seres mágicos por excelencia, nos acercan continuamente a la magia y esto, a menudo, nos hace revivir los niños/as que nosotros fuimos y que, aún dormidos, llevamos, sin saberlo, en nuestro interior, pero, que somos a la vez tan capaces de olvidarnos del todo de lo que significa ser un niño/a de verdad.

Escribir y explicar cuentos es un arte, e, indudablemente, es la mejor manera de llegar al fondo de los niños/as.

Si os gusta la magia podéis leer un cuento que escribí en el año 1996 que se llama “la sínia màgica” que ha divertido y ha gustado a tantos niños/as y adultos, precisamente, porqué sabemos y /o recordamos lo que quiere decir tener sueños imposibles y haberlos tocado con nuestras propias manos y haberlos visto con nuestros propios ojos sin que estuvieran realmente, cuando éramos pequeños.

Este cuento se encuentra en la revista del Instituto del Campo Freudiano nº 3 “El niño”. Otoño 1996. Paidos.

El niño/a crece jugando, aprende jugando y se encuentra a él mismo jugando porqué el juego lo absorbe por completo para encontrarse de lleno en la propia vida.

“El juego es la propia vida . Mediante él el niño/a conoce a los demás y a la vida misma.”

En el juego el niño/a exterioriza sus sentimientos y sus miedos, su soledad afectiva, la sensación de fracaso y de alienación, pero, al mismo tiempo, está dando el primer paso para liberarse de todos estos sentimientos.

Y, es por este motivo que los profesionales utilizamos siempre que podemos actividades lúdicas para las reeducaciones, para enseñar, parar profundizar en actividades pedagógicas y/o intelectuales y/o cognitivas y también para conocer mejor la personalidad del niño/a.